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CASTILLO DE CARACENA

Para llegar hasta Caracena desde el Complejo deberemos seguir los caminos descritos en "Ruta a los cañones del rio Caracena". Una vez en la villa, y antes de ascender al Castillo, podremos disfrutar de los importantes recursos histórico-culturales que nos iremos encontrando:

Al empezar la ascensión a Caracena podremos divisar el puente de Cantos del siglo III (situado a nuetra izquierda). Cerca, se puede apreciar una torre perteneciente a la muralla, construida en el siglo XII para proteger a toda la población pero de la que apenas quedan vestigios. Nuestro camino de peregrinación por este lugar se desarrolla siempre cuesta arriba, ya que está en la ladera de uno de los montes de este paisaje abrupto. Y lo primero que nos encontramos en es la iglesia románica de Santa María (Asunción, según Madoz), del siglo XII. De una sola nave, presenta dos portadas de acceso (al Norte y al Sur), y una torre de planta cuadrada.

A continuación llegamos a la Plaza Mayor, y en su centro, el imponente rollo o picota, de estilo barroco (tiene escrita la fecha 1738), que representaba el poder jurisdiccional del señor, y en donde se ejecutaban a los malhechores. El otro símbolo de la jurisdicción en la villa era la cárcel. De su posible belleza se puede contemplar en la actualidad una ventana. Caracena pertenecía al señorío de los Carrillo desde la Edad Media. Era la sede de la Comunidad de Villa y Tierra del mismo nombre. La villa y su tierra pertenecieron al Ducado de Frías. Situado en lo alto de un cerro, en la época moderna tuvo su gran importancia (con los duques de Frías y de Uceda), pero en la actualidad es de los pueblos más deshabitados (tan solo cuenta con 22 habitantes censados). También debió de ser importante en la época medieval, cuando Almanzor realizaba sus campañas por estas tierras. De ésta época la leyenda popular hace derivar su nombre, cuando un caudillo árabe, al ser sorprendido por los cristianos en plena cena, exclamó "¡Cara cena nos costó!". En el siglo XVI tomará el relevo de capital de la comarca a Tiermes al despoblarse ésta. En 1607 el señorío es elevado al rango de marquesado en la persona de Luis Carrillo de Toledo, conde de Pinto, virrey del Reino de Valencia en el momento de la expulsión de los moriscos. Pasó a los linajes siguientes: Benavides, Téllez Girón, Fernández de Velasco (marqueses de Berlanga de Duero, y Fresno, y señores de Osma), ostentando sus titulares los cargos más importantes de la Monarquía Hispánica: virreyes, Gobernadores, Capitanes Generales, Embajadores, presidentes y consejeros.

Pero sigamos nuestro camino. A la izquierda, podemos observar todavía las ruinas de lo que fue un hospital que cobijaba a pobres transeúntes. Y frente a él, un mesón en el que se pueden retomar fuerzas a la vuelta, después de haber finalizado nuestro recorrido. Al final de esta calle, a mano derecha, nos encontraremos con la iglesia de San Pedro (principios del siglo XII), una joya del románico soriano que fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional (1935). De una nave, y una torre de planta cuadrada. De ella destaca la galería porticada en el lado Sur, de siete arcos que descansan sobre capiteles con escenas de la vida (foto).

Continuando por el camino de subida, aunque parezca que no haya nada, llegaremos a la cima de la montaña y nos sorprenderemos al contemplar el castillo, tan enorme y escondido a la vez, que parece mentira que no se vea desde abajo. Se alza este impresionante castillo sobre un terreno calizo situado entre dos precipicios, en la parte mas alta del pueblo y separado una buena distancia de él, dando la falsa impresión de ser bajo a pesar de la considerable altura que aún hoy en día conservan sus poderosos muros arruinados. Posee restos de un recinto mas antiguo, de época románica sin poder precisar, que en forma de muralla cruza perpendicular de precipicio a precipicio y que pudiera datar del siglo XII Se sabe también que en 1491, Alfonso Carrillo de Acuna, sobrino del turbulento arzobispo de Toledo, adquiere el señorío de Caracena y es entonces cuando reedifica el castillo en la traza que actualmente se conoce, obra típica de finales de siglo. Consta de doble recinto con foso artificial. El interior, de cuatro lados con la Torre del Homenaje rectangular en una esquina (edificada sobre las ruinas de la anterior y aprovechando parte de ella) y el recinto exterior siguiendo fielmente el contorno del interior, con 10 cubos o torreones cilíndricos huecos repartidos por sus lienzos y esquinas y provistos de cámaras de tiro aptas para armas de fuego. Para entrar en su interior había que franquear tres accesos o puertas, la primera de ellas por un patio bajo o albacar que llegaba hasta el precipicio y las otras dos en los recintos exterior e interior, en zig zag, de manera que dificultaban enormemente el avance enemigo. Se aprecian aún, pese a su ruina interior, restos de salas abovedadas, aljibes y huellas de vigas que formaban los pisos de sus dependencias. La obra es de mampostería y dentro de la austeridad de su traza posee unos bonitos y decorativos garitones volados. Es otra de las fortalezas sorianas merecedoras de mejor conservación y destino que el que tiene actualmente.

En la actualidad, los caraceneros se pueden sentir orgullosos de constituirse en Ayuntamiento propio, no habiendo sido absorbidos por ningún otro municipio cercano, y teniendo como dependiente el despoblado de Pozuelo. En la actualidad pertenecen a la comunidad que lleva por nombre el de esta villa, y sus 1800 hectáreas son de un valor turístico notorio. Sus fiestas patronales son las de la Virgen del Casado y se celebran el 6 de Agosto.

Cañones de Caracena Castillo de Gormaz Ruta de Tiermes

 

 

campamentos@campamentos.org Caracena (soria)