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CASTILLO DE GORMAZ

La ruta que a continuación describiremos es para realizarla en bicicleta. Para llegar hasta el Castillo de Gormaz desde el Complejo Turístico-Rural "Las Praderas" (situado a una distancia de unos 15-20 Km), deberemos seguir el siguiente recorrido:

Lo primero que haremos será coger la carretera que pasa por el complejo hacia Carrascosa de Abajo. En este pueblo podemos parar para visitar su iglesia románica (al lado del frontón). A continuación seguiremos la carretera dirección Fresno de Caracena y una vez alli cogeremos el desvío a Villanueva de Gormaz . Pasado Villanueva atravesaremos el Duero (zona ideal para hacer un pequeño descanso antes de la ascensión al la fortaleza) para llegar a Gormaz, sede del Castillo.Podemos realizar el recorrido en unas tres o cuatro horas.

Durante la etapa celtibérica, Gormaz, junto con Uxama, desempeñaban un papel importante en las guerras con Roma debido a su situación en el paso hacia territorios vacceos. Tras un periodo de tiempo entre el final del Imperio y la llegada de los musulmanes, la zona cobra una importancia estratégica de primer orden, siendo Gormaz la plaza preeminente, por ser bastión defensivo de los musulmanes en la frontera del Duero.

La primera ocupación del cerro de Gormaz se debe a pequeños grupos ganaderos de la Edad del Bronce. Algunos restos romanos y visigodos nos señalan la continuidad del poblamiento, pero es con la llegada de los musulmanes cuando el cerro de Gormaz cobra el carácter de fortaleza que hoy refleja. En el siglo IX los musulmanes construyeron un pequeño castillo en el lado noroeste del cerro, uno de los primeros asentamientos en la provincia. El acoso de los reinos cristianos al norte del Duero ocupando importantes plazas, provoca el reforzamiento de las fronteras, con la construcción del castillo que hoy conocemos.


Fue mandada edificar por Al-Haquem II a finales del siglo X como centro militar de apoyo a Medinaceli, capital entonces de la Frontera Media musulmana. Por sus excelentes condiciones de visibilidad y su situación estratégica, controlando una de las rutas de acceso hacia el norte, su posesión se hacía indispensable para mantener las importantes plazas de esta zona, siendo tomada por ambos bandos en multitud de ocasiones hasta su posesión definitiva por Fernando I en el año 1059. Con los Reyes católicos (siglo XV), pierde su carácter militar y pasa a ser utilizada como cárcel. Las murallas del castillo, reforzadas por 28 torres, se adaptan a la forma alargada de la meseta sobre la que se asientan con su perímetro de casi un kilómetro, constituyendo ya en su época la fortaleza más grande de Europa. Su carácter eminentemente militar queda patente en la solidez de su fabrica y la austeridad de su decoración. Unas ménsulas de modillones de rollos de tipo califal y tres estelas embutidas en el muro oeste, junto con el arco califal de la puerta (foto) son las únicas licencias decorativas que se permitieron sus constructores. Destacan en el castillo los depósitos de agua, existiendo aljibes en el alcázar y una gran alberca frente a la puerta principal, simbolizando quien es el señor del agua. En uno de los muros de la zona sur cercana a una de las puertas, se localizan tres nichos que pudieron corresponder al mihrab de una mezquita ú oratorio musulmán.

El Cid llegó a ser alcaide de esta fortaleza. El cantar del Mío Cid abunda en el conocimiento preciso de la provincia soriana. La lista detallada de poblaciones y parajes permite seguir con detalle los pasos del caballero. Afortunadamente para nosotros estos pasos nos llevan hasta la misma puerta de nuestro complejo. Por los datos que han sido recabados a través de los siglos podemos asegurar que el Cid siguió varias de las rutas de las que aquí proponemos, cabalgando por delante de nuestro complejo. Mitad historia y mitad leyenda, el Cid recorre con sus mesnadas el polvo castellano desde hace nueve siglos, en un tiempo de gestas que, escritas para ser recitadas y oídas, hilvanan como entonces una ruta definida en la que la provincia de Soria juega un papel fundamental. Quizá fuera porque su autor o copista fuera el clérigo de Fresno de Caracena (pueblo por el que pasamos en esta ruta) Per Abbat. O puede que, siguiendo la tesis defendida por Ramón Menéndez, tras el anónimo se escondieran dos plumas distintas, procedentes de San Esteban de Gormaz y Medinaceli.

En 1998, y a punto de cumplirse el noveno centenario de la muerte del caballero burgalés, ocho diputaciones de cuatro comunidades autónomas aunaron esfuerzos y economías para desenterrar memorias. El hilo conductor lo puso un Cantar en castellano antiguo que, lejos de recoger glorias y victorias de Rodrigo Díaz de Viivar, entra en escena a cuestas ya con su desgracia: el destierro injusto que le impusiera, al final de su vida, el rey Alfonso. Así, las provincias de Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante, decidieron crear y recrear un camino común, cuya cohesión radicará en los hitos de la memoria. Turismo, cultura y medio ambiente harían el resto del peregrinaje.

El itinerario llega a Soria por Burgos por Alcubilla de Avellaneda, para recorrer San Esteban de Gormaz, Castillejo de Robledo, donde se cree que pudieron sufrir la afrenta doña Elvira y doña Sol, Soto, Miño de San Esteban, Alcubilla del Marqués, El burgo de Osma, Navapalos (pueblo muy cerca del complejo del que hablamos en otras rutas), Fresno de Caracena, Caracena (pueblo situado a 2 Km del complejo y del que ya hemos hablado en las rutas a los cañones del rio), Berlanga de Duero, Morales, Aguliera, Badorrey y Retortillo, donde se entrega el testigo cidiano a Guadalajara. Más tarde, esta provincia lo devolverá por Esteras de Medinaceli hasta Santa María de Huerta.

Castillo de Caracena Cañones de Caracena Ruta de Tiermes

 

campamentos@campamentos.org Caracena (soria)