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RUTA POR EL TIERMES

Los más antiguos testimonios arqueológicos de Tiermes corresponden a la Edad del Bronce, con los restos de un poblado hallado debajo del área de la necrópolis celtibérica de Carratiermes. Esta información permite incrementar la datación que sobre el yacimiento se disponía, ampliando el periodo total de hábitat a más de 30 siglos. Existen algunos testimonios de autores clásicos que ofrecen referencias sobre Tiermes como ciudad arévaca, dentro del contexto de la Celtiberia. A ello hay que sumar los datos que se han recuperado de la necrópolis, que indican la presencia de una importante población prerromana, atestiguada sobre todo a partir del siglo VI a.C.

La parte más alta del cerro sería la ocupada por los arévacos, de cuya presencia no queda vestigio alguno. Las pruebas arqueológicas de esta fase se manifiestan en los hallazgos de la necrópolis de incineración, situada en el lugar denominado Carratiermes. La conquista de la Península Ibérica por Roma fue un largo proceso que duró dos siglos. Uno de los momentos más importantes fueron las Guerras Celtibéricas que culminaron con la incorporación de la Celtiberia en el territorio provincial de Hispania tras la caída de Numancia en el 133 a.C. Tiermes mantuvo siempre una actitud hostil a los romanos y la ubicación de la ciudad, en la parte más alta del cerro, la hizo prácticamente inexpugnable al ejército romano durante mucho tiempo. Finalmente, en el año 98 a.C. el cónsul Tito Didio conquistó la ciudad y obligó a sus habitantes a bajar al llano.

Tiermes fue adscrita al Convento Cluniense y, a partir de ese momento, comenzó a configurarse la ciudad hispanorromana y su momento de mayor esplendor. En la ciudad se realizó una importante reordenación urbana, utilizando las tres terrazas del cerro, sobre todo la intermedia, donde se ubican los edificios más importantes. Todo el proceso de romanización tuvo su culminación con la concesión a Tiermes de la categoría de municipium, que debió producirse en época de Tiberio

La característica fundamental de Tiermes, y lo más espectacular, es que es una ciudad ruprestre, completamente excavada en la roca. Esta técnica, que ya fue utilizada por los celtíberos, fue perfeccionada con la introducción de las técnicas de construcción romanas. En la ciudad existen numerosos restos de edificios de este tipo de aequitectura tanto en edificios privados (Casa de las Hornacinas, Casa del Acueducto...) como públicos (Castellum Aquae, Graderío Rupestre...). La existencia de Tiermes se difumina durante la Antigüedad Tardía y se conoce muy poco de lo acontecido en la ciudad durante los periodos visigodo e islámico. En este momento, y aun cuando la ciuda perdió su vitalidad de la etapa romana, se dispone de datos sobre la ciudad, sobre todo a partir de la aparición de un sector de la necrópolis visigoda. Será con la Reconquista cristiana cuando vuelve a tenerse noticia de Tiermes, donde se construye una iglesia y dos monasterios, quedando en el siglo XVI la iglesia como ermita, bajo la advocación de Santa María de Tiermes, sin ya población estable alguna.

La ciudad de Tiermes, se halla enclavada en el suroeste de la provincia de Soria, al norte de la Sierra de Pela (a unos 15 Km de nuestro complejo)., que hace de divisoria de aguas de las cuencas hidrográficas del Duero y Tajo. En el marco morfoestrusctural se inscribe en el borde meridional de la submeseta Septentrional, con un emplazamiento geográfico estratégico defensivo, aprovechando la topografía escarpada que dan los materiales mesozoicos del Secundario.

El Yacimiento se ubica en una plataforma rocosa con una altura entre los 1.165 y 1.233 mtrs., en el margen izquierdo del Río Manzanares, con una disposición elipsoide. El entorno topográfico del Yacimiento se puede sintetizar de la siguiente manera: páramos al N. con alturas superiores a los 1.200 mtrs., seccionados por el río Manzanares, dando vertientes escarpadas que dejan a ambas márgenes del río los picos de Corra lejos (1.294 mtrs.) y la Atalaya (1.326 mtrs.) para encajarse posteriormente a la altura de Carrascosa de Arriba y seguir por un estrecho corredor hasta las localidades de Las Hoces; el sector meridional presenta un paulatino ascenso altitudinal hasta llegar a las estribaciones de la Sierra de Pela, en donde la topografía se vuelve más abrupta, presentando una linea de cumbres con dirección NO-SE en la que destacan las cotas de Rivilla (1.500 mtrs.), Margalindo (1.511 mtrs.), Rivalópez (1.521 mtrs.); linea que, a su vez, hace de divisoria provincial, encontrándose jalonada de portillos que se utilizan como ejes de comunicación local; por último, en el sector oriental y occidental siguen predominando los páramos, destacando en este último la fértil vega del río Pedro, cuyo nacimiento, al igual que el Manzanares, tiene lugar en dicha Sierra, ambos tributarios de la cuenca del Duero. Sus caudales están originados por manantiales, si bien reciben otros aportes de arroyos que surcan la Sierra y cerros de las inmediaciones.

Por lo que respecta a las condiciones climáticas, los páramos y serranías se encuadran dentro del clima mediterráneo de influencia continental, con inviernos fríos, aunque no inferior a-3° C la temperatura media mensual, y veranos moderadamente cálidos con sequia, pero sin sobrepasar los 22º C de temperatura media. La elevada altitud de la región, que oscila entre los 1.200 y 1 300 mtrs., así como su continentalidad, explican la dureza de la estación invernal. Las precipitaciones son algo más voluminosas (550 mm.) que en los alrededores, presentando un régimen de máximos equinocciales y mínimos en verano y menos acentuado en invierno . Las duras condiciones climáticas, la oscilación térmica acentuada y la aridez explican, en cierta medida, el carácter xerófilo de la vegetación que, unido a la acción antrópica, dan esa explicación de monte bajo y matorral predominante y constituido, principalmente, por encinas y plantas aromáticas. Es obvio, pues, que las condiciones físicas (clima, altura) no sean favorables para el desarrollo óptimo de la agricultura; sin embargo, la extensión de los suelos arcilloso-margosos, muy fértiles, palían algo este defecto, permitiendo una agricultura de cereales de invierno con moderados rendimientos por unidad de superficie, que se localiza, principalmente, en las parameras, aprovechando la topografía tabular que proporcionan. Por otro lado, la Cabaña ganadera, especialmente ovina, tiene buenas perspectivas y supone un complemento a la economía agrícola familiar. El regadío es escaso, aunque existen pequeños rodales en la vega del río Manzanares y del río Pedro; estas últimas ocupan mayor extensión (entre Noviales y la central eléctrica), aprovechando la superficie plana del fondo del valle y la protección que ejerce la vertiente montañosa a los vientos fríos del N., todo lo cual permite una mayor diversificación del cultivo. A excepción del regadío y zonas arcilloso-margosas, la potencialidad agrícola es baja en términos comparativos actuales y tal vez habría que encaminar la comarca hacia un aprovechamiento forestal, con una adecuada repoblación que proporcionaría unos mejores rendimientos.

Castillo de Caracena Cañones de Caracena Castillo de Gormaz

 

 

campamentos@campamentos.org Caracena (soria)